Pablo Malo Segura
Un estudio liderado por el Hospital Universitario 12 de octubre, en el que han participado 19 centros hospitalarios españoles y 400 pacientes, ha demostrado que el algoritmo para insuficiencia cardiaca HeartLogic, del que disponen algunos desfibriladores automáticos, mejora el pronóstico de estos pacientes. «La monitorización remota con el algoritmo HeartLogic de los pacientes con insuficiencia cardiaca reduce a la mitad (un 50%) tanto las hospitalizaciones como las descompensaciones ambulatorias«, explica a iSanidad el Dr. Javier de Juan Bagudá, coordinador del Programa Transversal de Insuficiencia Cardiaca del Servicio de Cardiología en el Hospital Universitario 12 de Octubre y primer autor del trabajo, que se ha publicado en la Revista Española de Cardiología.
El Dr. Bagudá, que también es investigador en el Centro de Investigación Biomédica en Red Enfermedades Cardiovaculares (Cibercv) y socio fundador de Debres Medical, resalta la importancia de estas herramientas que permiten realizar un seguimiento continuo del paciente para actuar de manera anticipada y evitar eventos clínicos.

¿En qué consiste el algoritmo HeartLogic?
El algoritmo HeartLogic se implementa en dispositivos desfibriladores de una compañía específica, en este caso Boston Scientific. Estos desfibriladores están equipados con sensores biológicos que, además de cumplir su función habitual de detectar arritmias y desfibrilar, también se han mostrado útiles para el seguimiento de la insuficiencia cardiaca.
Esta enfermedad crónica, en la que el corazón se va deteriorando progresivamente, se caracteriza por descompensaciones periódicas que suelen requerir hospitalizaciones frecuentes. Se trata de una enfermedad frecuente que afecta a cerca del 2% de la población y cuya incidencia está aumentando. En los países desarrollados la insuficiencia cardiaca es la primera causa de hospitalización en mayores de 65 años. Por ello, supone un importante reto sociosanitario tanto a nivel de pronóstico de los pacientes como de costes sanitarios.
«El algoritmo HeartLogic mide diferentes variables que se combinan para generar un índice que se actualiza diariamente y permite detectar cambios en la condición del paciente»
¿Cómo actúan los sensores y el algoritmo para identificar tempranamente una posible descompensación en el paciente?
El algoritmo HeartLogic mide diferentes variables, entre ellas, la frecuencia cardiaca, la respiración, el líquido en los pulmones, la actividad física, y la frecuencia cardiaca nocturna, que se combinan para generar un índice que se actualiza diariamente y permite detectar cambios en la condición del paciente. Si el índice de HeartLogic supera un umbral de 16, el riesgo de descompensación aumenta.
Esta tecnología se introdujo en España en 2018 y su utilidad fue validada en 2022. Nosotros hemos implementado un protocolo de actuación en la práctica clínica real para revisar semanalmente este índice y evaluar su efectividad en España.

¿Qué relevancia tiene el seguimiento remoto?
La monitorización remota y continua de la insuficiencia cardiaca permite seguir la evolución de los pacientes sin necesidad de visitas constantes al hospital. Esta es una enfermedad crónica, lo que significa que el seguimiento debe ser continuo. La tecnología nos permite obtener datos en tiempo real y actuar de manera anticipada, lo que facilita la intervención precoz y mejora el pronóstico. Además, permite detectar problemas antes de que se conviertan en una descompensación grave, reduciendo las hospitalizaciones y mejorando la calidad de vida del paciente.
“La monitorización remota y continua permite seguir la evolución de los pacientes sin necesidad de visitas constantes al hospital»
¿Cuáles han sido los principales resultados de la investigación?
El objetivo primario ha sido estudiar las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca y la mortalidad total, y el secundario analizar las descompensaciones que se producen en el entorno ambulatorio. Tras comparar los periodos de un año antes y después de activar protocolo hemos visto que la monitorización remota con este algoritmo reduce a la mitad (50%) tanto las hospitalizaciones como las descompensaciones ambulatorias. Esto sugiere que el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardiaca puede mejorar al manejarlos con este algoritmo.
¿Cómo se lleva a cabo el seguimiento remoto?
El seguimiento remoto lo realiza enfermería. Cada semana, los profesionales revisan la plataforma para ver qué pacientes están en alerta. Si un paciente ha estado en alerta durante más de una semana, se le contacta telefónicamente para hacerle un cuestionario protocolizado.
En el caso de que no se encuentre evidencia de que haya ninguna alteración se le dan una serie de recomendaciones y se le insiste en que si hay cualquier problema contacte telefónicamente. Si siguen en alerta cada dos semanas se les volverá a llamar. En cambio, si se identifican cambios en la salud del paciente, se ajusta la medicación o si fuera necesario se coordina una consulta presencial con el médico responsable.
¿Qué otros hallazgos relevantes han obtenido?
El estudio también ha comprobado que el 80% de las alertas se pueden gestionar de forma remota por vía telefónica ajustando la medicación, lo que evita desplazamientos innecesarios. Esto no solo mejora la comodidad del paciente, sino que también reduce los costes sanitarios relacionados con desplazamientos y hospitalizaciones y aquellos derivados de los cuidados informales o no profesionales (pérdidas de días de trabajo, acompañamiento a familiares en el hospital, etc.).
«El 80% de las alertas se pueden gestionar de forma remota por vía telefónica ajustando la medicación, lo que evita desplazamientos innecesarios»
Tras los resultados logrados con este algoritmo, ¿considera que la monitorización remota de los pacientes con insuficiencia cardiaca se va a extender en el futuro?
La monitorización remota permite seguir la evolución de los pacientes sin necesidad de visitas constantes al hospital. Al ser una enfermedad crónica el seguimiento debe ser continuo. La tecnología nos permite obtener datos en tiempo real y actuar de manera anticipada, lo que facilita la intervención precoz y puede mejorar el pronóstico de la insuficiencia cardiaca.
En concreto, el algoritmo HeartLogic precisa de que el paciente tenga indicación de un desfibrilador. Por lo tanto, no todos los pacientes a día de hoy van a a poderse valer de él, solo aquellos que tengan implantado un desfibrilador. En el futuro con el crecimiento del desarrollo de la tecnología médica es posible que se desarrollen nuevos dispositivos.
«La tecnología nos permite obtener datos en tiempo real y actuar de manera anticipada, lo que facilita la intervención precoz y puede mejorar el pronóstico de la insuficiencia cardiaca»
¿Cuál es el perfil medio del paciente con insuficiencia cardiaca?
La insuficiencia cardiaca puede ser el resultado de diversas enfermedades, como la cardiopatía isquémica (obstrucción de las arterias) o enfermedades del propio músculo cardiaco. En general, encontramos dos perfiles: un perfil más joven, en varones, asociado con insuficiencia cardiaca debido a un debilitamiento del corazón, y un perfil más frecuente en mujeres mayores, donde el corazón no está debilitado pero sí se vuelve más rígido, lo que afecta a la capacidad de manejar la presión arterial. En este grupo de pacientes la hipertensión y las enfermedades añadidas son muy frecuentes.
